sábado 28 de abril de 2007

Momentos mágicos


Cada día con mis alumnos vivo momentos mágicos, hoy ha sido cuando a la hora del cuento me hicieron toda clase de preguntas sobre el camión. ¿Por qué el caballo no va con las ovejas? ¿A dónde llevan a las ovejas? ¿Quién maneja el camión? ¿Dónde vive? ¿Dónde guarda el camión cuando está en casa?
Era tal su concentración y su empeño por saber más que afloraban las preguntas.
A los niños les encanta que uno les lea, lo disfrutan. Lea a su hijo! Empiece hoy si no lo ha hecho y descubra junto a él momentos mágicos.

Felices sueños!
Marcela L. Matsumura.

domingo 22 de abril de 2007

¿Perjudica ser bilingüe?

¿Perjudica ser bilingüe?

En un libro que me gusta mucho sobre el tema del bilingüismo llamado "Guía para padres y profesores de niños bilingües" nos encontramos con la siguiente respuesta:
"Las personas bilingües o monolingües no tienden a diferenciarse en su grado de sociabilidad, auto-estima, auto-suficiencia, consciencia social, timidez, alegría, etc.
Las diferencias que pudieran existir se tratarán de factores más allá del idioma. Por ejemplo si los inmigrantes bilingües se les trata con hostilidad o son tratados con discriminación. En este caso no es el idioma, sino el prejuicio y el racismo que sufren los inmigrantes la causa posible.
El bilingüismo en sí no es causa de diferencias en la personalidad".

Y bueno me pregunto ¿dónde radica la diferenia entonces? En la manera de educar a los hijos, en la manera de como uno como adulto acepta sus raíces, las honra, las valorar y además es responsable absolutamente de lo que uno quiere lograr como padre y como ser humano.

En año pasado en la sociedad japonesa se habló mucho de Dorotthy Nolte, autora de varios interesantes libros para padres y profesores. De ella me gusta especialmente un poema llamado "Los niños aprender lo que viven"

Si los niños viven con crítica, aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, aprenden a pelear.
Si los niños viven viendo como se ridiculiza a otros, aprenden a ser tímidos.
Si los niños viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si los niños viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños viven con estímulo, aprenden a tener confianza en sí mismos.
Si os niños viven con alabanza, aprenden a apreciar.
Si os niños viven con justicia, aprenden a ser justos.
Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener fe.
Si los niños viven con aprobación, aprenden a amarse a sí mismos.
Si los niños viven con aceptación y amistad, aprenden a encontrar amor en el mundo.


Criar hijos es todo un reto. !Mucho ánimo!
Marcela L. Matsumura

domingo 15 de abril de 2007

Continuación

Continuando con lo que escribí la última vez.

Creo que cuando uno se casa con un extranjero debe de asumir las responsabilidades que esto conlleva (que son muchas y que en otro momento escribiré sobre esto), una de esas es la crianza de hijos que de alguna u otra forma serán diferentes a los demás niños de su alrededor. Físicamente los son y también difieren en personalidad. Por lo general son más abiertos y tienen diferentes intereses. El país del padre o de la madre es distinto y por lo mismo conocen otras cosas que sus compañeros de la escuela no conocen.
Es imprescindible que tantos nosotros los nativos del español como nuestra pareja nos demos cuenta y honremos la identidad bicultural y la capacidad bilingüe que nuestros hijos tienen. Japón es su país, aquí están creciendo, van a la escuela tienen sus amigos, su mundo en Japón, pero también Perú, México, España, Colombia, Bolivia o cualquiera de los 21 países donde el español es hablado es parte de cada uno de nuestros hijos.

¿Cómo en la sociedad podemos hablar de globalización, de las ventajas del aprendizaje de idiomas a edades tempranas y rechazar lo nuestro al mismo tiempo?

Cuando el cónyuge está en contra de que los hijos sean bilingües, lo primero que necesitamos es escuchar el por que no quiere, ¿qué le hace rechazar que su hijo hable español?, ¿es que se casó solo con la pareja para que le diera hijos? o ¿es que él o ella no sabe español y le molesta el hecho que su hijo se comunique con su pareja en un idioma ajeno al suyo? o ¿piensa que le afectaría el cerebro? o ¿teme que eso sean motivo de acoso en el colegio? Escuchemos atentamente que nos dice y decidamos nosotros mismos que hacer a partir de su respuesta, que al fin y al cabo quien debe poner más empeño es quien quiera que los hijos manejen los dos idiomas correctamente.

Hay situaciones ideales donde los dos se involucran a la par (a pesar de que uno de los ellos no sepa el idioma), sin embargo las ocupaciones diarias y compromisos nos hacen poner los pies en la tierra y ser realistas. Enseña quien puede y quiere.

Hay mucho que compartir sobre este tema. Hasta pronto!
Marcela L. Matsumura

lunes 2 de abril de 2007

Hace dos días me llamó una madre de tres hijos pequeños desde la prefectura de Mie. Ella es hispanohablante y su esposo japonés, me preguntaba como podía enseñar a sus hijos el español aun sin la aprobación del esposo quien dice que en Japón el español es innecesario por lo que le pide que le hable a sus hijos solo en japonés.
Este tipo de consulta la he tenido desde que empecé a enseñar español a niños aquí en Tokio como en 1992. Estos casos existen aún.

Para enseñar a nuestros hijos español, que sí es un idioma minoritario en este
archipiélago, lo ideal es primero ponerse de acuerdo con la pareja desde el primer momento. Cuando uno habla sobre cuantos hijos desea, donde quisiera que nacieran, etc., en ese preciso instante es cuando se empiezan a tomar decisiones importantes para el futuro de la pareja, de la familia. Decisiones que repercutirán en la manera de manejar sus vidas cuando se tenga al primer hijo en los brazos.

Sin embargo, siempre se puede cambiar de opinión, siempre. Y si se decide
después de haber nacido los hijos, se necesitarán los mismos elementos
que cualquier padre (que haya tomado la decisión antes) necesita en todo este proceso para que su hijo aprenda la lengua: perseverancia, constancia y visión futura.
Continuaré hablando.. no, no, mejor dicho escribiendo sobre este tema la
próxima vez.
Buen día!
Marcela L. Matsumura